miércoles, 25 de mayo de 2011

El valor justo

Supongo que la vida te va dando una de cal y otra de arena. Yo a pesar de todo, insisto en ponerla boca abajo y exprimirla hasta sacarle todo el jugo. No voy a permitir que me deje sedienta, no lo voy a consentir. En cualquier otro momento, digamos hace un año, en un día como hoy, hubiese acabado llorando por los rincones. Ahora en cambio, me recupero, espanto mis temores, tonterías y paranoias que me acompañan desde entonces y sigo adelante. Sigo pensando que nada puede conmigo, que soy capaz de comerme el mundo...bueno no tanto.Una tapita  si acaso.
Me gusta sentarme a solas y dibujar mi futuro. Ese que me gusta, el que me hace sonreír sin el pellizco en la barriga por la pena o la tristeza. Ese en el que mi vida es completa desde una punta a la otra. Donde seguro que tendré problemas, pero que  me importan poco. Donde merezco todo lo que me pasa, sin complejos pero sin arrogancias.
Y deseo que llegue, lo deseo con todas mis fuerzas. Sé que tengo que pasar por todo esto para crecer como persona y poder darme cuenta de lo que he perdido y de lo que he ganado, ponerlo todo en una balanza y reconocer que todo es para mejor. Llegará el día, lo sé. Y entonces podré valorar cosas que antes no hacía y no dolerá perder lastre si con eso consigo llegar. 
De todo se aprende y creo que ese es el sentido de todo esto. Darle el valor justo a cada cosa, a cada situación, a cada momento, a cada persona.