Bueno, noveno día trabajando y con las pilas y los ánimos por las nubes. Y se que es porque he pasado tres días estupendos haciendo "vida social", cosa que no puedo hacer cuando trabajo de tarde. Los he pasado con mis amigos, con la gente que me quiere y que se preocupa en coger el teléfono para un café, aunque al final quede en "la semana que viene te llamo sin falta y nos vemos". Hace unos días recibía un email de mi querida amiga M, que me emocionó y a la que le contesté que estas cosas pasan. Es muy difícil en medio de nuestras agetreadas vidas sacar tiempo para estar quedando con amigos todos los días, sobre todo cuando eres tan afortunada como yo y tienes tantos; pero si que es verdad que con un poquito de interés se van llevando. Hay amistades que se mantienen por teléfono, porque la base está ahí y se entiende que es complicado el coincidir, pero con las que sabes que si necesitas de ellas sólo tienes que silbar, como decía la canción de los dibujitos de Willy Fog que tanto me gustaban....
Hay otras, con las que tienes una necesidad imperiosa de mantener un contacto casi a diario y que son las que te van llevando en el día a día y si no las ves o hablas con ellas tu vida está un poco más vacía. Y por supuesto hay amistades facebookianas.
Hubo un tiempo en que me sentí muy sóla y en el que creí que no tenía amigos, sólo un par de ellos. Pero la vida pone todo en su sitio y me abrió los ojos haciéndome ver lo rica que soy. Los tengo de todas las clases e incluso de los que sin saber por qué dejan de llamarte.
Desde aquí sólo quiero agradecer que esteis ahí. No puedo nombrarlos a todos porque sois unos pocos y tampoco quiero que nadie se ofenda por si se me olvida alguno, que la gente está muy suceptible últimamente.
Pero desde el sábado que lloré precisamente por cuestiones de amistad, mi vida se ha visto recompensada.
Gracias a todos con los que he hablado, ya sea en persona, por teléfono, por email o por el chat. Por vuestras palabras cálidas de ánimo y cariño. Por devolverme la ilusión por la amistad, que para mi es el motor de la vida, y hacerme sentir importante en las vuestras. Siento que en el camino se queden algunas y me alegro que se incorporen otras que se habían desviados. Yo seguiré aquí, intentando mejorar pero nunca más lamentándome por ser como soy. No volveré a permitir que alguien que no tiene amigos ponga en entredicho a mi persona como amiga, que aunque con muchos defectos y por supuesto con equivocaciones, creo que no soy tan mala.
Ahí queda algo que empezó como un comentario y que se ha extendido a una nueva entrada para mi blog!!!
jueves, 23 de junio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
¿Quién es tu amigo?
¿ Cómo se sabe que no eres tu la que estás equivocada ? ¿ Cómo se diferencia cuando es una la que está implicada directamente? Yo siempre he dicho que cuando todo el mundo piensa de una manera, no todos pueden estar equivocados. Así que por esto mismo pienso que esta vez, no llevo la razón.
Lo extraño es que normalmente cuando me equivoco lo reconozco y esta vez no creo que sea así, es más, diría que si que la llevo. Pero evidentemente algo he tenido que hacer para que todo el mundo esté tan crispado conmigo. Sigo pensando que muy poca gente me comprende y entiende mi situación.
No es fácil darte cuenta de que si mañana desapareciera, muy poca gente se percataría de ello o incluso lo lamentarían. Es duro ver, como los amigos son de reemplazo. Cuando no les sirves o simplemente le convienen más lo que otros puedan ofrecer, pasas a un segundo plano y dejas de ser confidente.
Imagino que a la mayoría le daría eso igual, pero es que para mí es muy importante. Me resulta muy doloroso ver como me cambian por el último que llega, o por otro al que se ha criticado en demasía, y encima te reprochan que no llamas y que no mandas ni un misero mensaje.
Todo esto, no lo digo desde el reproche ni desde la mala consciencia, todo lo contrario, lo hago desde el más puro sentimiento de pena. Desde ese nudo que se me forma en la garganta cuando pienso en la situación.
No son ni uno ni dos lo que están en esa actitud hacia mi, y es por eso que digo que soy yo la que tiene que estar equivocada.
Así que una de dos o verdaderamente no me entero de nada y no tengo tan buen comportamiento como yo pensaba o simplemente me he creído durante demasiado tiempo todos los falsos alagos de la gente en general, que me decían que era una buena amiga, una gran persona con la que se podía contar siempre. Alguien a la que cualquier persona querría tener a su lado.
Hoy, me cuestiono muchas cosas de mi vida, y me doy cuenta de que he medido a mucha gente por un rasero que no se merecían ( tanto para lo bueno como para lo malo ) o que simplemente tengo que empezar a cambiar mis unidades de medidas. Quizás sea momento para cambiar.....¿no? Hora de rechazar falsas creencias y falsos alagos.
Y juro por Dios que lo haría si no fuera por ese otro reducido grupo de personas que sí que está ahí, que sí que cuentan contigo, que te llaman, te respetan y formas parte de su día a día.
Y es una pena que esta baja autoestima tiña de negro lo que la gente, mi gente, la que me aprecia y me quiere me ha ido diciendo. Ellos han engordado mi autoestima durante este tiempo para hacerme fuerte con cualidades y buenos adjetivos y ahora todo se hecha a perder por unos mezquinos que no son capaces de valorar los buenos sentimientos....porque puedo estar equivocada en muchas cosas. Pero ni soy una persona creída y muchísimo menos hago las cosas para hacer daño a quien yo sí que consideraba mis amigos.
Lo peor de todo esto....que hacen que me crean que no merezco la pena como persona y que esto me lo tengo merecido.
martes, 7 de junio de 2011
Pekeña nube de azúcar
En un día como hoy hace dieciocho años llegastes a nuestra vidas. Eras la primera y cada uno lo vivió a su manera, pero sobre todo como mucha ilusión.
Por mi parte, recuerdo las noches que me quedaba en tu casa, en la que sería tu habitación e imaginaba como serías y las cosas que haríamos juntas. Yo era un poco pequeña, pero soñaba con comprarte chucherías y gusanitos. ( Creo que al final no lo he hecho tanto como pensé, gracias a Dios, por otra parte). También me preocupaba los parasoles que compraría para el coche, que tendrían que ser de Disney, por supuesto. Es curioso, porque no tenía coche, ni carné y mucho menos edad para sacármelo.
Recuerdo la primera vez que te vi como si fuera ayer. Tan pequeñita, gordita y rosita. Eras como una nube de azúcar esponjosa expuesta en un escaparate.
Dormías ajena a todo en tu capazo y creo que no lloré primero porque por aquella época me hacía la mayor (catorce años) y las chicas mayores no lloraban, y segundo, porque aún no me creía que de verdad estuvieras allí y no me hubieses esperado como te pedí antes de irme al viaje de fin de curso.
Desde la barriga ya forjabas tu carácter y nadie te diría cuando nacer, así que decidistes que el vientre de mamá era demasiado pequeño para ti tres días antes de que yo llegara. Me acuerdo de que la Nani y el Abuelo me engañaron y sin dejar que me despidiera de mis compañeros, me dijeron en el aeropuerto que ya empujabas para salir y que teníamos que darnos prisa. Me puse muy muy nerviosa y a la vez muy contenta porque nos habíamos compenetrados, así que corrí al coche en busca de tu encuentro.
Llegamos a tu casa y con la excusa de preparar tus cosas, tu padre me metió en el dormitorio mientras tu madre interpretaba el papelón de su vida, haciendo que tenía dolores de parto. Al entrar en la habitación estaba todo en penumbra, en silencio. Tu padre insistía en que entrara pero mi cuerpo se quedó clavado al medio camino, las piernas no me respondían. Mi cabeza iba a mi porque no conseguía entender por qué ese capazo, por qué esa luz, por qué tanto silencio. ( Ahora hay más por qué, ¿por qué ir a la casa en vez de al hospital?, ¿ por qué esperar a que yo preparara la maleta? ¿por qué estaban mis primas, mis tíos y todo el mundo en la casa?, en fin, inocente que era una). Hasta que fui capaz de acercarme, gracias a un empujón de tu padre.
Desde ese momento, tomé consciencia de la personita que eras y desde ese mismo momento comencé a quererte.
En todo este tiempo, te he visto crecer y he compartido contigo muchos momentos, todos los posibles; ésta entrada sería interminable si me pusiera a relatarlos todos. Pero hay algunos que recuerdo perféctamente y con mucho cariño. Como por ejemplo tu primer cumpleaños, como hablabas y bailabas con tan solo un añito, toda llena de cicatrices por varicela.
Las primeras coletas que te hice...
La primera vez que me hablaste en sueños y querías darme algo que yo no acertaba a coger entre otras cosas porque no tenías nada "físico" que darme.
Las de horas que pasaba mirándote la carita mientras dormías y te chupabas el dedo...
Por supuesto, tu bautizo, donde nuestros lazos se unieron más aún y me convertí en tu Tía-Madrina. Todavía me acuerdo perfectamente de tu cara y tu vestido. Parecías una muñequita china de porcelana.
Cuando la diabetes, donde todos los pasamos tan mal. Recuerdo que estaba en casa con S y llamó tu padre. Cuando colgué no podía contar lo que pasaba porque no paraba de llorar. Pedí tantas veces cambiarme por ti y a la vez para que te pusieras bien, que aún hoy sigo cumpliendo promesas.
Las cosas que decías y hacías. Te acuerdas cuando te llevabas la leche y el azúcar de casa de la Nani porque decías que tu madre no tenía en tu casa...jajaja!!! Eras tan graciosa!!
Y poco a poco de niña, empezaste a convertirte en una pequeña mujer. Y ahora, con 18 años, las cosas de la vida, vivimos juntas, dormimos en la misma habitación y compartimos maquillaje, bolsos y bufandas. Obviamente la ropa, porque tu eres mu canija, no porque yo tenga unos kilitos de más, aunque si alguna camiseta que otra...;) !!
En fin, con todo esto y sin extenderme más, lo que quiero que decirte es que hoy, te quiero dieciocho mil millones de veces más que la primera vez que te vi. Que aun hoy, a veces te observo dormida, en la misma postura que aquella primera vez y me parece increíble como ha pasado el tiempo.
También quiero que sepas que nuestra relación es infinítamente mejor de como yo nunca me la imaginé, porque confías en mi, igual que yo confío en ti. Que tu también has contribuido en que yo esté hoy como estoy y sea como soy, después de este año tan difícil para mi.
Muchas gracias por todo y por comportarte como una adulta estando a mi lado.
Porque recibo tu cariño, por todo esto....Te quiero pekeña nube de azúcar!
Por mi parte, recuerdo las noches que me quedaba en tu casa, en la que sería tu habitación e imaginaba como serías y las cosas que haríamos juntas. Yo era un poco pequeña, pero soñaba con comprarte chucherías y gusanitos. ( Creo que al final no lo he hecho tanto como pensé, gracias a Dios, por otra parte). También me preocupaba los parasoles que compraría para el coche, que tendrían que ser de Disney, por supuesto. Es curioso, porque no tenía coche, ni carné y mucho menos edad para sacármelo.
Recuerdo la primera vez que te vi como si fuera ayer. Tan pequeñita, gordita y rosita. Eras como una nube de azúcar esponjosa expuesta en un escaparate.
Dormías ajena a todo en tu capazo y creo que no lloré primero porque por aquella época me hacía la mayor (catorce años) y las chicas mayores no lloraban, y segundo, porque aún no me creía que de verdad estuvieras allí y no me hubieses esperado como te pedí antes de irme al viaje de fin de curso.
Desde la barriga ya forjabas tu carácter y nadie te diría cuando nacer, así que decidistes que el vientre de mamá era demasiado pequeño para ti tres días antes de que yo llegara. Me acuerdo de que la Nani y el Abuelo me engañaron y sin dejar que me despidiera de mis compañeros, me dijeron en el aeropuerto que ya empujabas para salir y que teníamos que darnos prisa. Me puse muy muy nerviosa y a la vez muy contenta porque nos habíamos compenetrados, así que corrí al coche en busca de tu encuentro.
Llegamos a tu casa y con la excusa de preparar tus cosas, tu padre me metió en el dormitorio mientras tu madre interpretaba el papelón de su vida, haciendo que tenía dolores de parto. Al entrar en la habitación estaba todo en penumbra, en silencio. Tu padre insistía en que entrara pero mi cuerpo se quedó clavado al medio camino, las piernas no me respondían. Mi cabeza iba a mi porque no conseguía entender por qué ese capazo, por qué esa luz, por qué tanto silencio. ( Ahora hay más por qué, ¿por qué ir a la casa en vez de al hospital?, ¿ por qué esperar a que yo preparara la maleta? ¿por qué estaban mis primas, mis tíos y todo el mundo en la casa?, en fin, inocente que era una). Hasta que fui capaz de acercarme, gracias a un empujón de tu padre.
Desde ese momento, tomé consciencia de la personita que eras y desde ese mismo momento comencé a quererte.
En todo este tiempo, te he visto crecer y he compartido contigo muchos momentos, todos los posibles; ésta entrada sería interminable si me pusiera a relatarlos todos. Pero hay algunos que recuerdo perféctamente y con mucho cariño. Como por ejemplo tu primer cumpleaños, como hablabas y bailabas con tan solo un añito, toda llena de cicatrices por varicela.
Las primeras coletas que te hice...
La primera vez que me hablaste en sueños y querías darme algo que yo no acertaba a coger entre otras cosas porque no tenías nada "físico" que darme.
Las de horas que pasaba mirándote la carita mientras dormías y te chupabas el dedo...
Por supuesto, tu bautizo, donde nuestros lazos se unieron más aún y me convertí en tu Tía-Madrina. Todavía me acuerdo perfectamente de tu cara y tu vestido. Parecías una muñequita china de porcelana.
Cuando la diabetes, donde todos los pasamos tan mal. Recuerdo que estaba en casa con S y llamó tu padre. Cuando colgué no podía contar lo que pasaba porque no paraba de llorar. Pedí tantas veces cambiarme por ti y a la vez para que te pusieras bien, que aún hoy sigo cumpliendo promesas.
Las cosas que decías y hacías. Te acuerdas cuando te llevabas la leche y el azúcar de casa de la Nani porque decías que tu madre no tenía en tu casa...jajaja!!! Eras tan graciosa!!
Y poco a poco de niña, empezaste a convertirte en una pequeña mujer. Y ahora, con 18 años, las cosas de la vida, vivimos juntas, dormimos en la misma habitación y compartimos maquillaje, bolsos y bufandas. Obviamente la ropa, porque tu eres mu canija, no porque yo tenga unos kilitos de más, aunque si alguna camiseta que otra...;) !!
En fin, con todo esto y sin extenderme más, lo que quiero que decirte es que hoy, te quiero dieciocho mil millones de veces más que la primera vez que te vi. Que aun hoy, a veces te observo dormida, en la misma postura que aquella primera vez y me parece increíble como ha pasado el tiempo.
También quiero que sepas que nuestra relación es infinítamente mejor de como yo nunca me la imaginé, porque confías en mi, igual que yo confío en ti. Que tu también has contribuido en que yo esté hoy como estoy y sea como soy, después de este año tan difícil para mi.
Muchas gracias por todo y por comportarte como una adulta estando a mi lado.
Porque recibo tu cariño, por todo esto....Te quiero pekeña nube de azúcar!
domingo, 5 de junio de 2011
Me va importando un bledo
A veces me gustaría ser un pequeño insecto y volar y volar hasta algunos de esos lugares a los que no podemos ir con nuestro cuerpo físico. Hoy por hoy tengo claro donde iría. Mataría mi curiosidad.
Creo que hace tiempo que dejé que corriera al agua por su cauce y ahora mucho menos me interesa levantar diques, pero no puedo negar que me fastidia. Me da mucho coraje que siempre sea lo mismo, la misma historia , el mismo resultado.Y no se si me molesta más porque el lo permita, o por el hecho de que a mi me moleste. Sólo se que estoy cansada de todo, que no se hasta que punto a mi me interesa seguir con esto, que desde luego bien, lo que se dice bien, no me hace.
Durante mucho tiempo he creído en lo más profundo de mi ser, que sí que merecía la pena, pero si este cliché ya se ha repetido en varias ocasiones desde hace un año, ¿ no es hora de que empiece a pensar que este interés amistoso, es sólo de un camino? ¿No será hora de abrir los ojos y darme cuenta de que he perdido mucho tiempo de mi vida con alguien que no merece la pena ni como amigo?
No lo sé. Puedo decir que me duele que actué así, que siempre salga perdiendo nuestra "amistad " pero sobre todo me duele que yo todavía me siga planteando estas cosas, cuando hace tiempo que debí darles carpetazo. Si a el no le cuesta dar de lado tantas cosas y tantos sentimientos pasados por algo tan efímero, no seré yo la que siga agarrándose a esta relación que desde luego no me lleva a nada.
Que cada uno haga lo que quiera, que yo continuaré con mi vida. Por este camino que he elegido o que simplemente me he visto obligada a seguir.
Creo que hace tiempo que dejé que corriera al agua por su cauce y ahora mucho menos me interesa levantar diques, pero no puedo negar que me fastidia. Me da mucho coraje que siempre sea lo mismo, la misma historia , el mismo resultado.Y no se si me molesta más porque el lo permita, o por el hecho de que a mi me moleste. Sólo se que estoy cansada de todo, que no se hasta que punto a mi me interesa seguir con esto, que desde luego bien, lo que se dice bien, no me hace.
Durante mucho tiempo he creído en lo más profundo de mi ser, que sí que merecía la pena, pero si este cliché ya se ha repetido en varias ocasiones desde hace un año, ¿ no es hora de que empiece a pensar que este interés amistoso, es sólo de un camino? ¿No será hora de abrir los ojos y darme cuenta de que he perdido mucho tiempo de mi vida con alguien que no merece la pena ni como amigo?
No lo sé. Puedo decir que me duele que actué así, que siempre salga perdiendo nuestra "amistad " pero sobre todo me duele que yo todavía me siga planteando estas cosas, cuando hace tiempo que debí darles carpetazo. Si a el no le cuesta dar de lado tantas cosas y tantos sentimientos pasados por algo tan efímero, no seré yo la que siga agarrándose a esta relación que desde luego no me lleva a nada.
Que cada uno haga lo que quiera, que yo continuaré con mi vida. Por este camino que he elegido o que simplemente me he visto obligada a seguir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


