Perlas...
Ayer, sin ir más lejos, perlas preciosas caían en mi consciencia. Pero eso era exactamente, un collar roto que al intentar recomponerlo caes en la cuenta de que unas pocas se han perdido en la huída de su liberación y que ya por mucho que lo intentes sabes que no las encontrarás; peor aún, sabes que nunca volverá a ser el mismo collar.
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