martes, 26 de abril de 2011

Visita sorpresa

Hoy me ha gustado verte. No te esperaba y quizás por eso ha sido más bonito. Llevaba semanas pensando en ti, en todo lo que nos sucedió, en si te acuerdas de mi lo mismo que yo de ti. Te echo de menos y no. Es todo tan raro y complicado, no es fácil y ando con un torbellino constante en el estómago desde hace semanas.
La sensación de haber jugado mal mis cartas no se me quita y en cambio cuando paro y no me dejo llevar por los sentimientos, se que es la mejor apuesta que he hecho en toda mi vida. 
He luchado en este tiempo para no llamarte, para no escribirte pensando que era mejor así. Que es mucho mejor dejar las cosas como están; que cualquier acercamiento, aunque vitoree nuestra amistad a los cuatro vientos, será muy dolorosa en la situación en la que me encuentro. 
Ayer, hablé de ti y la verdad es que me vino como una ducha fresquita en un día de verano. Me sirvió para decir en alto lo que tanto tiempo llevaba pensando, lo que no me atrevía por miedo a que no tuviera coherencia ninguna. Y creó que el universo quiso que así fuera y prepararme para tu visita.
Tenía la sensación de que iba a pasar mucho más tiempo sin vernos. Ya hacía unos meses que no coincidíamos y mucho menos tu y yo a solas. Por otro lado es normal teniendo en cuenta tu situación actual y yo quiero respetar eso, aunque no deje de dolerme.
Y mira tu por donde, hoy después de tanto tiempo y de todo lo que llevo reprimiendo mis impulsos resulta que a ti te da por llamarme y decides venir a verme al trabajo, como hacías cuando estábamos junto. 
Me he puesto nerviosa, esperando y rezando para que  todo por lo que he luchado en este año, no se  viniera abajo.No podía permitirme volver a caer, no después de todo lo que he conseguido, y sinceramente me daba mucho miedo verte en estos momentos. Aún así, era una prueba que tenía que pasar y ser consciente de la realidad de mi situación y dejar de engañarme a mi misma.
Tu abrazo me ha  recargado las baterías como el sol después de unos días de lluvia, la verdad, lo necesitaba. Necesitaba saber que aun podías abrazarme y sentir que estás ahí....y ahora río, río porque han bastado sólo unos minutos a tu lado para darme cuenta de que te quiero, pero que no quiero estar contigo. Que son dos cosas completamente diferentes, que te necesito de vez en cuando como amigo, como  uno de los hombres más importante de mi vida pero ya está; todo acaba ahí y después de eso cada uno con sus vidas... 
Nos hemos tomado nuestro tiempo para tomar un cafelillo y meternos en una burbuja donde en una hora y media no existía nada ni nadie mas que tu y yo. He tenido que frenar a mi curiosidad que va por cuenta propia y a la que le gustaría preguntarte cosas que no estoy segura si al resto de mi ser le vendría bien.
Te he visto bien y eso me ha gustado. Mucho más tranquilo que este tiempo atrás y siendo más como tu eres o por lo menos más como el que compartió once años de su vida junto a mi. Por un momento, mi mente se va y me pregunto por qué cuando estábamos juntos nunca hablábamos, ahora sé que no teníamos nada que contarnos. Nos dejamos vencer por la monotonía y no quisimos darnos cuenta, hasta que fue demasiado tarde y nos fuimos dispersando cada uno para un lado.
Creo que a ti, aunque no lo reconozcas, también  te ha venido bien verme y es más, diría que hasta lo necesitabas. Sea como fuere hace tiempo que no conseguíamos estar así y sin querer mitificar el momento, ha sido tranquilizador  poder estar sentada a tu lado sin sufrir y sabiendo que cuando te fueras todo sería mucho mejor que hasta entonces.
En definitivas, tu visita sorpresa me ha servido de terapia para ratificar lo que pensaba, y darme el tirón del brazo para no volver a hundirme en un lodo que no existe y que  yo misma  creo al echar de menos un pasado que sí que mitifico y que yo misma decidí dejar atrás. Me alegro de que estés bien y aunque no te veo rebosante de felicidad, he de reconoce que estar con ella te viene bien. Y es algo contradictorio porque yo te deseo lo mejor pero por otro lado, egoistamente,  no me gustaría que nadie te hiciera más feliz de lo que te he podido hacer yo. Teniendo en cuenta esto me permito robarle una frase a Carlos Chaouen y decirte: "que seas muy feliz, pero no tanto...."

No hay comentarios: