Este año Sus Majestades lo Reyes Magos de Oriente, entre otras muchas cositas, me han traído un anillo de Pandora, de esos que se combinan ente si, como estos
Resulta, como era de esperar, que me quedaba un poco pequeño, y aunque con un poco de temor porque siempre tengo problemas con las tallas de los anillos, no me preocupe en exceso al pensar que sería fácil descambiarlo pro uno más grande ya que lo habían comprado en El Corte Inglés y que una empresa como Pandora, tendrían tallas para todos los deditos de este mundo.
El liso con la Cornalina (piedra naranja, este), lo cambié por uno exactamente igual pero con un Ónix ( piedra negra este) Ya la dependienta me avisó de que mi talla era la 18 y que era la última que se fabricaba. Del otro modelo, el que tiene como unos surquito( tal que así) no le quedaban en esos momentos ni tampoco otro parecido por el tema de los Reyes. Comprensible. Me dijo que entrarían pronto y que si no me lo podía pedir.
Yo con mi sabida poca paciencia le dije que no se preocupara que intentaría cambiarlo en el otro CI. Hasta este momento todo aceptable.
El tema se empieza a poner calentito cuando al llegar al stand de Pandora y decirle a la chica que allí atendía que iba para cambiar el anillo por una talla más grande, y le especifiqué que era la 18, ella insistía en que le dejara el anillo que levaba puesto ( el que había cambiado) para medir la talla.
Vamos a ver alma de cántaro, ya te digo yo que es la dieciocho no hace falta ni mirar, ni comprobar nada más. Pero por no decirle eso y quedar como una borde, me quito el anillo y se lo doy. Lo mete en el cono ese y con cara de pocos amigos y odiándome como si le fuese a quitar su preciado trabajo por saber mi talla me dice: - Sí, la dieciocho.
Pues claro que sí desgraciá hija mía, si ya te lo había dicho...
En este punto quiero hacer un inciso que se me acaba de pasar por la cabeza. A lo mejor, es que la tipa pensó que era un número muy pequeño para "mi cuerpo". No sé, la cuestión es que no entendía su postura pero me callé como una perra.
Desde ese momento todo lo que salía de su boca no eran más que escusas. Que si de esta talla no hay muchos modelos, que encima con los reyes cree que no le ha quedado nada de lo poco que había, etc...finalmente me saca una bandeja con cuatro anillos ( de los cuales uno era el que cambié y otro por el que lo había cambiado ) y me ofreció que me llevara otra cosa. - ¿ Una pieza para la pulsera, quizás?
NO, no y no, me negué. Ya no aguantaba más. Con cara y voz de pocos amigos le dije que no, que quería otro anillo.
Lo que aun sigo sin comprender es por qué la otra chavala hasta se ofreció en pedirme uno y esta pedorra se queda callada como diciendo esto es lo que hay.
Le pregunté si me lo podía pedir. Si no ese modelo, otro que se le pareciera para poder combinarlo aunque tuviera que pagar algo por la diferencia de modelo. Me contestó que iba a tardar muchísimo.
Otra vez, ¡ alma de cántaro!, quien espera lo mucho, espera lo poco. Yo lo que quiero es un anillo que era mi regalo. No quiero otra cosa y para quedarme con este pequeño, espero y me traes uno de mi talla.
Entonces parece que se le encendió la bombilla y como vió que no me iba a convencer, cambió la táctica y me dijo que tomaba nota. Que me llamaría cuando supiera algo y añadió que hay modelos que se pueden agrandar, que preguntaría también la posibilidad de hacerlo.
Con el correspondiente cabreo y esa esperanza marché a la espera de su llamada.
A raíz de este pequeño " artercado " me planteé muchas cosas con respecto a las medidas-tallas de todo lo punible y quise hacer una reflexión del tema. Pero para ello quería poneros un poco en antecedentes y ya este post se ha alargado más de lo esperado, así que queda pendiente para la próxima.
P.d.: Aún sigo esperando...
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